miércoles, 18 de abril de 2007

Recordado



Recuerdan al nerd japonés que actuaba en la famosa serie de películas de los finales de los noventa. Pues resulta que vi a un tipo muy parecido en el metro, en el ascensor de la estación Cuatro Caminos de la línea 6 aquí en Madrid.
Era igual pero con unos años más. Tenía un traje gris y corbata, unos lentes tipo cobra (ray-ban) y camisa clara. El cabello un poco largo, al estilo Elvis Presley y unas patillas largas. Me atreví a jugarle una broma porque yo andaba con una amiga venezolana a quien le comenté el parecido y le hizo mucha gracia.
Me aproximé a èl, le pregunté si era el primo de Tanaka, el chico de Japón que vive por las Cibeles. Me dijo que no. Le insistí y se negaba con vehemencia. Al llegar el metro ambos subimos y le pedí disculpas por el error. Se sonrió y dijo "no pasa nada hombre, tal vez se parece, pero no soy".
Así terminó la charla. Se bajó en la siguiente estación y mi amiga y yo, no paramos de reirmos por media hora.

lunes, 16 de abril de 2007

Santificado

Me dirigía hacia la universidad, como todos los días antes de las cuatro de la tarde. Vivo en la Calle Berruguete a 50 metros de la estación Estrechos de la línea 1 de metro en Madrid y debo coger hasta Cuatro Caminos (donde hago trasbordo) para subir a la línea 6 donde esta la parada Ciudad Universitaria.
Todas las semanas es lo mismo. Entrar al subterráneo en Estrechos en sentido sur (hacia la cabecera Congosto) pasar Alvarado y bajarme en Cuatro Caminos. Allí cambio a la línea 6, la más odiada por todos porque esta demasiado abajo. Se pasan Guzmán el Bueno, Metropolitano y Ciudad Universitaria en donde me bajo.
Lo curioso fue que en Cuatro Caminos se montaron al vagón cerca de 100 monjas de distintas congregaciones. Todas con uniformes distintos, mayores, jóvenes, atuendos blanquísimos, otros de negro cerrado, azules, gris, baige y combinaciones de todos. No había estado tan cerca del cielo más que en ese momento.
Sentí miedo, no lo voy a negar. Ninguna se comunicaba con otra de distinto uniforme, hablaban en tono bajo y sin ver a nadie. Los pocos normales que estábamos en el metro cruzamos miradas como queriendo hablar pero de nada.
Al llegar a Metropolitano, todas se levantaron y bajaron en la estación. Fue como una instrucción. Ordenadas y sin ruido. Lo interesante, nadie abordó porque les pareció anormal tanta monja en el metro. Verlo para creer.

jueves, 12 de abril de 2007

Iniciaré mañana

Alguna persona me dijo que escribiera de la ciudad y de las cosas que me pasan. Yo no le presté atención. Un amigo muy cercano, Francisco Vega, me contó del blog de Alfredo Izaguirre (http://aizaguirref.wordpress.com/ ) que vive ahora en Buenos Aires.
Lo miré y decidí tomar la iniciativa. Voy a comenzar a publicar unas vivencias de un acarigueño (Acarigua-Venezuela) en la ciudad de Madrid. La mejor forma de contar es por lo que se vive, y yo (como todos los madrileños de a pié), usamos el metro como medio de transporte cotidiano.

Así, a partir de mañana, dejaré plasmado lo que veo todos los días en los vagones, lo que sucede y si puedo, le tomaré fotos como recurso periodístico.

Saludos y hablamos luego!.