lunes, 16 de abril de 2007

Santificado

Me dirigía hacia la universidad, como todos los días antes de las cuatro de la tarde. Vivo en la Calle Berruguete a 50 metros de la estación Estrechos de la línea 1 de metro en Madrid y debo coger hasta Cuatro Caminos (donde hago trasbordo) para subir a la línea 6 donde esta la parada Ciudad Universitaria.
Todas las semanas es lo mismo. Entrar al subterráneo en Estrechos en sentido sur (hacia la cabecera Congosto) pasar Alvarado y bajarme en Cuatro Caminos. Allí cambio a la línea 6, la más odiada por todos porque esta demasiado abajo. Se pasan Guzmán el Bueno, Metropolitano y Ciudad Universitaria en donde me bajo.
Lo curioso fue que en Cuatro Caminos se montaron al vagón cerca de 100 monjas de distintas congregaciones. Todas con uniformes distintos, mayores, jóvenes, atuendos blanquísimos, otros de negro cerrado, azules, gris, baige y combinaciones de todos. No había estado tan cerca del cielo más que en ese momento.
Sentí miedo, no lo voy a negar. Ninguna se comunicaba con otra de distinto uniforme, hablaban en tono bajo y sin ver a nadie. Los pocos normales que estábamos en el metro cruzamos miradas como queriendo hablar pero de nada.
Al llegar a Metropolitano, todas se levantaron y bajaron en la estación. Fue como una instrucción. Ordenadas y sin ruido. Lo interesante, nadie abordó porque les pareció anormal tanta monja en el metro. Verlo para creer.